Mariposas en la tripa
9, 06 de 2006-01-06 de 2006

Esta noche he tenido un sueño. En realidad he tenido el SUEÑO. Yo me levantaba por la mañana de un día vacacional y resultaba que era lunes lectivo. Y además tenía seis horas de clase (detalle real) y empezaba con los segundos de bachillerato, tan listos, tan políticamente correctos, un tema nuevo del que yo no tenía ni idea. Y se me notaba. Y con los de 4º tenía examen, lo había olvidado y perdía toda la credibilidad que había ganado hasta la fecha. Y había un papel importantísimo que tenía que tener preparado y no sólo lo había perdido, sino que no tenía ni la más remota idea de qué trataba la cosa, pero eso sí, las consecuencias iban a ser funestas. Y estaba tan cansada (detalle real) que no podía despertarme, hasta que ha sonado el teléfono y he amanecido la mañana de reyes a las diez y media con mariposas en la tripa, pero de las negras. Ya ven, a la vejez, viruelas. Era mi hermana, que llevaba despierta desde las seis y media. Su hijo todavía cree que los reyes son los reyes. A mi hija, que ya sabe quién paga, la he despertado yo. Lo que se pierde en ilusión, se gana en seguridad, supongo. Sabe que cuando se despierte, sea la hora que sea, los regalos aún estarán allí. También nos evitamos la congelación de pies en la cola del besamanos de Melchor, que ahora le resulta ridícula. Pero he perdido el prestigio que me daba la cabalgata, cuando todos los pajes/alumnos me llamaban a gritos por mi nombre, y algunos, a mi niña, por el suyo. “¿Me/te conocen los pajes?”, decía mi hija asombrada, mientras yo temblaba porque ninguno me llamara “señorita”. “Sí, hija, sí, tengo conexión directa”.
En fin, que el tiempo pasa y las vacaciones también, y el lunes se acerca y el subconsciente me avisa con la pesadilla de siempre, pero ya me gustaría cambiar este cosquilleo por el de la infancia: el de desempaquetar el Tricomarc de la señorita Pepis, el Exin castillos y la muñeca Elenita con su ajuar casero (tejido por mi abuela sin tricomarc, la regalaban con los polvos de lavar, Elena). Lo mismo daba que los hubiéramos encontrado dos semanas antes en el trastero de la habitación de la abuela, los Reyes Magos existían y, donde haya Reyes Magos que se quite la realidad. Ahora que ya no existen, en cambio, la realidad está por todas partes. Voy a mirar la agenda.
Nota: Yo quería ilustrar el post con una foto de Elenita y he introducido como elementos de búsqueda polvos+lavar+Elena. Supriman la palabra intermedia y entenderán perfectamente por qué he desistido en mi búsqueda. Y si les sobra tiempo hasta pueden iniciar una monografía: "Los nombres femeninos en el relato erótico online: las connotaciones sexuales de los antropónimos."
De Elenita, ni rastro. ¿Es que sus Majestades sólo me la trajeron a mí?
¡Ay, niña, que yo soy de la Nancy! La Elenita ésa no llegaba a mi pueblo; o eso o es que estoy perdiendo memoria. Lo que sí recuerdo son los regalos de los tambores de polvos Elena (anillos, pulseras... pingajos y zarrios varios que lucíamos todas pensando que el hecho de que todas las madres usaran la misma marca no nos delataría).
Ya me imagino lo que te habrá salido en el google buscando la imagen "esmentada". Peor fue lo mío, que tuve mil horas a la mula trabajando para que me encontrara música de Queen y no reparé en que sólo buscada archivos de imagen, con lo cual se me llenó la pantalla de "reinas" (queen) del porno que no paraban de salir. ¡Atroz! Evidentemente, en mi ordenador duraron medio telediario, y además me daba mucha vergüenza pensar que alguien me estaba espiando. En fin, que me azoré toda.
Tampoco estamos tan lejos de los años setentas en que los tambores de polvos ofrecian regalos porque hoy los ofrecen las revistas.
Y el otro dia tomando cafe con dos amigas mias que pasan de los 30 una decia que tenia los pechos fantasticos porque desde adolescente duerme con sujetador por una recomendación del "Super Pop", a lo que la otra se quejaba que siendo más joven ya le apuntan hacia el suelo por no dormir jamás con sujetador por culpa de una recomendación del "Cosmopolitan".
Darlings ni se os ocurra poner en el Google "tambores de polvos"
En casa comprábamos los polvos Elena, hasta que mi madre contrató a una sirvienta que se llamaba tal que así. Como era maña, dijo que ella no lavaba si los polvos llevaban su nombre. ¡Menuda, era!
Con los niños, lo peor que te puede pasar es que duden de que seas tú la que suelta la pasta de los regalos. Este año, la tarde-noche de Reyes mi hijo, que como tu hija, ya sabe quiénes somos (¡y vaya uno para echar las cuentas de los gastos!) ha salido en la rúa de Reyes disfrazado de paje, tocando el tambor y envuelto en un maquillaje alquitranado que aún hoy estamos limpiando. Ni el detergente Elena hubiera podido con él. Gajes de los pajes parvenús.
Los blogs "En el jardín botánico" y "El rincón de Violante" los tengo puestos en mi Bloglines en una carpeta que he rotulado "Relatos imprescindibles". Saludos.
Mariposas en la tripa, pájaros en la cabeza, hormigueos, piel de gallina,ojos de cordero degollado...!Pero si somos un zoo!. La julieta nos ha traido otra de sus evocadoras y universales historias. Y todo a partir de un sueño negro que, después de contarlo, pierde veneno. Melchor, mi rey mago predilecto, nunca me llegó a traer esa caja inmensa de los Juegos Reunidos Geyper (la del 500) que yo miraba en el Sepu todos los años como quien ve el cofre de los tesoros. Mi madre, mis hermanas y yo, tras el alucinado paseo por la planta quinta de ese vetusto almacén ( el Sepu, ya demolido o convertido en oficinas), terminábamos siempre en el estrecho Tubo donde nos aguardaba el inevitable bocata de calamares, o en el Tupinamba a tomar un chocolate. Luego, la cabalgata, presidida por la descomunal imagen de la Gallina Blanca de Avecrem, que coronaba un edificio, que ya no está, en la plaza de España de mi ciudad.
Y hablando de detergentes (que no de polvos), ¿acaso nadie se acuerda ya del Gior (un poco de pasta basta) o del casposísimo "Tú-Tú"?. Había otro jabón de lavar, que se llamaba "Tonto", y cuya publicidad rezaba: " Detergente Tonto, mientras usted descansa Tonto lava".
Hay que ver qué cosas, es mentar un detergente y nos viene a todos el síndrome de la magdalena. Violante se he visto "guarnida", Edu se ha teletransportado al Sepu y Lu me ha contado un cuento telefónico detergentil que no cabía en un comentario. Yo del Tonto y del Tu-tú no me acuerdo, pero del Gior, por supuesto. Mi abuela sostenía que la mancha que no quitara el Gior, no la quitaba nada. Y eso era dogma, así que nunca faltó en mi casa. Tanta evocación, ¿no nos estaremos haciendo mayores?
Angie, diles a tus amigas que no se crean lo que leen, que todo es genética.
Saludos Felipe.
Y a mí, como dice Zayas, también se me van haciendo "imprescincibles" estos blogs.
Por cierto Edu, qué casualidad tan grande que yo después de la visita de sus majestades tuve -y por el mismo orden- mariposas en la tripa, hormigueos,... y finalmente llevo dos días (los del reencuentro laboral) con ojos de cordero degollao. Me ha encantado evocar la Gallina Blanca del Avecrem que presidía la plaza España. No tiene precio.
Por cierto, no se si hay que presentarse aquí... o uno se entra sin más preámbulo. Saludos.