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en el jardín botánico

En realidad, esto es sólo una prueba (sin fuego)porque no sé si el trabajo, la familia, los amigos y aledaños me dejarán un momento para bajar al jardín. Y además, si es que bajo, todos ellos vendrán conmigo. Porque este no es un jardín cerrado para pocos

Rasas y lisas

4, 12 de 2005-11-12 de 2005
Estoy releyendo el Quijote y lo hago -es mi deber como docente moderna- sustituyendo mi cerebro por las mentes (para algunos, calenturientas, para mí, simplemente jocosas) de mis alumnos. Y es por ello, por la psicopatología del adolescente, que me quedo muchas veces con la anécdota. Pues bien, aquí va la próxima que he elegido para ellos.

Cervantes, en la segunda parte del Quijote, hace que los duques se inventen una burla para reírse de Sancho y de su amo.
Disfraza a sus criados de “dueñas” (1) que, vestidas de “espantajos prodigiosos” y capitaneadas por uno de ellos, la dueña Dolorida o condesa Trifaldi, solicitan voz “basta y ronca” a don Quijote que las auxilie. Un tal gigante Malambruno las ha encantado. ¿Y cómo?

“dijo que no quería con pena capital castigarnos, sino con otras penas dilatadas, que nos diesen una muerte civil y continua: sentimos todas que se nos abrían los poros de la cara y que por toda ella nos punzaban como con puntas de agujas. Acudimos luego con las manos a los rostros y hallámonos de la manera que ahora veréis.”

“Y luego la Dolorida y las demás dueñas alzaron los antifaces con que cubiertas venían, y descubrieron los rostros todos poblados de barbas, cuáles rubias, cuáles negras, cuáles blancas ...”

Prosigue la dueña deseando que les hubiesen cortado la cabeza antes que habérsela poblado de pelo, porque:

“¿adónde podrá ir una dueña con barbas? ¿Qué padre o qué madre se dolerá della? ¿Quién la dará ayuda? Pues aun cuando tiene la tez lisa y el rostro martirizado con mil suertes de menjurjes y mudas [2] apenas halla quien bien la quiera, ¿qué hará cuando descubra hecho un bosque su rostro?”

Hasta Sancho, que no les tiene aprecio a las dueñas, se espanta:
Válgate mil satanases, por no maldecirte por encantador y gigante, Malambruno, ¿y no hallaste otro género de castigo que dar a estas pecadoras sino el de barbarlas? ¿Cómo y no fuera mejor y a ellas les estuviera más a cuento quitarles la mitad de las narices, de medio arriba, aunque hablaran gangoso, que no ponerles barbas? Apostaré yo que no tienen hacienda para pagar a quien las rape.”

Y una dueña responde:

“hemos tomado algunas de nosotras por remedio ahorrativo de usar de unos pegotes o parches pegajosos, y aplicándolos a los rostros, y tirando de golpe, quedamos rasas y lisas como fondo de mortero de piedra; que aunque hay en Candaya mujeres que andan de casa en casa a quitar el vello y a pulir las cejas y hacer otros menjurjes tocantes a mujeres, nosotras las dueñas de mi señora por jamás quisimos admitirlas, porque las más oliscan a terceras, habiendo dejado de ser primas [3]; y si por el señor don Quijote no somos remediadas, con barbas nos llevarán a la sepultura.”

Después de mucho insistir, amo y criado proceden al desencantamiento.

Y aquí recojo mis reflexiones previas a las posibles aplicaciones didácticas en el aula:

1. El travestismo no nació ayer. Y las drags, tampoco. Cervantes hace broma con el nombre que se ha puesto el criado zumbón y nos dice cuatro: dueña Dolorida, condesa Trifaldi, dueña Lobuna (y si en su tierra hubiera zorros, Zorruna). ¿No es acaso un dignísimo nombre de dragqueen? doña Zorruna. En fin, y ahora hablando en general, proporciónale la ocasión y unas copas a un heterosexual cualquiera y tardará dos minutos en vestirse de dueña o de mocita, o de monja o de lo que sea, pero con falda. Sólo hay que pasarse por las fiestas patronales de cualquier pueblo. Bueno, al menos por las del mío y aledaños. Tema de redacción: “Doña Zorruna o el hombre vestido de mujer: mito y realidad”

2. La tercera profesión más antigua del mundo, debe de ser, al menos en la zona Mediterránea, la de esteticién (qué palabra más bonita), después de la de puta y alcahueta. Aunque esta última parece que se simultaneaba con la que nos ocupa (en otros tiempos). Y se ve que las tales iban de casa en casa vendiendo cosméticos (¿Avon?), apañando hímenes con vejigas rellenas de sangre y depilando, claro, depilando. Y si no querías pagar manos ajenas, pues oye, el método del cacillo y del pegote. Mismamente, como hoy. : Dos temas de redacción“Cacillo y pegote: las mujeres de ayer, de hoy y siempre y la esclavitud de la estética” / "¿Provoca el vello la muerte civil de una mujer?

3. Nos parece que somos modernos porque tenemos Internet y blogs y wifis, pero el método de depilación más habitual no ha variado desde el siglo XVII. Mucho láser, mucho inhibidor del vello, pero consulten en sus gabinetes de estética. La cera caliente sigue llevándose el gato al agua. Tema de redacción: “Para ese viaje no hacían falta alforjas”

4. Una “dueña” en el XVII era, según la RAE:
Mujer que no era doncella.
Mujer viuda que para autoridad y respeto, y para guarda de las demás criadas, había en las casas principales.

Según Sancho, donde interviniesen dueñas no podía suceder cosa buena, y “ todas las dueñas son enfadosas e impertinentes, de cualquiera calidad y condición que sean.”
Ya tenemos la composición mejor hecha, pongamos que una dueña ya tiene una edad (¿circa 40?) y ya no es mocita (doncella) y aun cuando tiene la cara “lisa” y maquillada, apenas halla quien bien la quiera. ¿A ver si Cervantes estaba hablando de ese sector femenino de mediana edad que debe hoy en día competir con los prejuicios machistas y con la sobrevaloración de las de veinte? Tema de redacción:Doncellas recogidas frente a dueñas experimentadas: ¿una dicotomía sin resolver?"

Venía todo esto a que estaba yo hoy en situación de muerte civil de ingles para abajo, cuando me he decidido a acudir a mi quitadora de vello y pulidora de cejas, Quelita, y, como acababa de releer la historia de la dueña Dolorida (antes Lobuna), pues entre Leonor e Imma (GH), se la he contado a mi esteticién. Le ha gustado y le ha interesado sobre todo la parte de la cera y la de que hace cinco siglos, entre otros menesteres, sus antepasadas profesionales recosían virgos y ejercían de alcahuetas. Ahora diseñan pubis, pero de ahí, creo que no pasan, aunque vaya usted a saber.
Por cierto, dice Quelita que no le haría la barba a cera ni a su peor enemiga, y, qué quieren que les diga, no sé lo que dolerá la cara, pero el pubis también se siente.

Y aquí me tienen, con las piernas resucitadas y, como diría Cervantes, rapada y sin cañones (4) y dispuesta, que así tendré quien me quiera.

(Visto el éxito con mi esteticién, el lunes mismo les hago llegar el capítulo de las mujeres barbudas a mis alumnos. Ya les contaré.)

(1) se llamaba así a las mujeres ya talluditas, habitualmente viudas, que se encargaban de controlar a las criadas. Su aspecto lo conocéis de sobra, las monjas heredaron su traje y lo han estado luciendo durante siglos: toca y luto. !Más majas¡
(2) Los cosméticos de antaño, vaya, los afeites, que afeitarse era lo que hoy es "maquillarse"
(3) Las “terceras” eran las alcahuetas
(4) ‘rastros del pelo de la barba después de afeitada’

Comentarios

  1. Lu dice:

    Estoy deseosa de que nos lo cuentes, pero antes piensa que Quelita, tu esteticién (y la de tantas...) es muy buena alumna. Sabe escuchar.
    Tu post es una historia dentro de otra historia, por qué no se lo cuentas a tus alumnos así.... "Fui el sábado donde Quelita, mi esteticién..." Yo te sugiero el comienzo, la continuación es cosa tuya.

  2. Violante dice:

    Una vez más, me quito el cráneo.

  3. edu dice:

    Qué lata ir a Quelita para que bien se os quiera (dueñas o doncellas), si os hace tanto mal. Pero, ya se sabe, quién bien te quiere y haciendo uso de ungüentos y más innombrables artes, prolongará, a buen seguro, tu vida civil. Yo, por lo demás, Doña Zorruna. For ever.

  4. julieta dice:

    Tengo entendido que las doñas Zorrunas también se depilan, no sé si para resucitar o para no morir. En cualquier caso, viva el pelo, que dice mi madre que cuando se ausenta, es porque se lo han llevado los años.

  5. Edu dice:

    Tu madre, cara Julieta, es sabia como pocas. Esta doña Zorruna, que suscribe, ni va a resucitar, que no está muerta, ni busca la eternidad.Pal pelo, de todas formas, este jardín va de perlas.

  6. mOe:) dice:

    A fe mia que reime hasta estallarme los costillares con las sus ocurrencias Doña mia :)
    Seguiré leyendo este docto tratado, pero los tres asuntos expuestos me parecen del más amplio interés :)

  7. julieta dice:

    En realidad las ocurrencias son de Cervantes y de la psicopatología de los alumnos que, a veces, me posee.

  8. gorge dice:

    es unapaguina muy ynteresante agala todas fueran asi

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