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en el jardín botánico

En realidad, esto es sólo una prueba (sin fuego)porque no sé si el trabajo, la familia, los amigos y aledaños me dejarán un momento para bajar al jardín. Y además, si es que bajo, todos ellos vendrán conmigo. Porque este no es un jardín cerrado para pocos

El poder de los imanes

9, 15 de 2005-10-15 de 2005
En El Periódico de Catalunya del viernes se podía leer:

"El distrito de Ciutat Vella ha prohibido que en el mercado de la Rambla del Raval se vendan imanes para nevera con fotos de pintadas en las paredes de la ciudad. Barceloca, Quiero dormir, Que trabaje el Rey o El amor puro no tiene cura son algunos de los mensajes que el distrito considera ofensivos y contrarios a la imagen de Barcelona que se quiere promover.
Ángela Precht, artesana y fotógrafa integrante de la asociación Mercat Obert del Raval, afirmó que, a pesar de que obtuvo la aprobación para vender todos sus productos, fue informada días antes de la apertura del mercado de que podía exponer sus joyas, pero no los imanes con fotos de grafitos, "puesto que son ilegales e invitan al incivismo". Precht considera que la decisión vulnera su libertad de expresión.
"

La noticia me ha sorprendido tanto, que he tenido que aparcar la continuación Caravaca’s cruise.
De hecho, se me ha llenado la cabeza de consideraciones varias.

1ª consideración: “Los imanes invitan al incivismo”. La oración es un ejemplo de ambigüedad involuntaria, dada, evidentemente, por la polisemia de la palabra “imán”. ¿Puede ser que el colectivo musulmán proteste al sentirse aludido?

2ª consideración: ¿De verdad creen los señores del distrito que una pintada en la calle o un imán en la nevera pueden volver incívico al que no lo era previamente? Si es así, las posibilidades que se derivan al aplicar tal creencia a la vida en general son maravillosas o aterradoras, según se aplique, claro.

Posibilidades maravillosas: Llenar la nevera de casa, o la pizarra del aula, o la agenda de tu jefe con mensajes “invitadores” en función de tus querencias teniendo la certeza de que el receptor, más tarde o más temprano, se sentirá tan “invitado” por ellas, que acabará realizándolas. Los mensajes maravillosos pueden ser del tipo “Quiéreme siempre”, “la sintaxis te hace más sabio” o “la jornada intensiva mejorará nuestras vidas”.

Posibilidades aterradoras: Si para los señores de Ciutat Vella, un mensaje como “Que trabaje el rey” ofende e invita al comportamiento irrespetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública, no quiero ni pensar en las consecuencias que tendrían mensajes más contundentes y explícitos como “roba”, “mata” o “fastidia a tu vecino”… Es más, se me ocurre ahora, que, incluso tendría que repensarse la publicidad callejera de obras teatrales o películas que contengan mensajes potencialmente “peligrosos”. Afirmaciones como “la vida mancha”, “la vida es sueño” o “no hay salida” pueden resultar demoledoras si te pillan en cambio de estación y con la moral baja.

Me he acordado también de otra cosa, bueno, de dos. La primera es de mi profesor de filosofía de COU preguntándonos: “Señoritas, ¿la palabra es la cosa?”, antes de explicarnos las teorías sofísticas del lenguaje que identificaban la palabra con la cosa que designaba, ¡qué poderío!. Y yo pienso, a ver si los concejales estos no es que tengan una vena censora en nombre de la corrección política, sino que se han hecho sofistas y por eso les dan tanto miedo las pintadas.

De la otra cosa que me he acordado es de Juan Ramón Jiménez:

¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
...Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...

¡Inteligencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
Juan Ramón Jiménez.

A ver si lo que les pasa a los concejales es que han leído a Juan Ramón y se lo han creído.

Como la fiesta de ayer de Barna me ha dejado para el arrastre, continuaré con la cruz de Caravaca mañana, porque la historia no ha terminado.

Comentarios

  1. violante dice:

    Pa mí que se están volviendo todos locos. Ya lo decía Toynbee en su teoría del péndulo, que yo dibujo siempre en mis clases de literatura para empezar a explicar el contexto socio-cultural del cualquier época, aun a riesgo de que parezcan 2 cerezas colgaditas en la pizarra. Digo yo: ¿no será que la transición de un siglo a otro implica que nos descoloquemos física y mentalmente? Y si no, haz un repaso de todos los frikies que conocemos en un radio de menos de 10 kms.
    ¡Virgencica, que me quede como estoy!

  2. violante dice:

    Julieta, Bea nos ha añadido en su blog
    ("ver mis bitácoras sindicadas en bloglines"). Nos tendremos que esmerar, que ya tenemos un público: entre la loca academia de policía, la escuela de adultos y todos a los que les hemos ido pasando la dirección en servilletas de papel de restaurantes franceses...

  3. lulú dice:

    Pues claro que tenéis un público. Yo me encuentro entre las privilegiadas.
    Esto... soy lulú.

  4. lulú dice:

    Mil disculpas. Antes he debido cerrar la conexión por un descuido (top secret). Y era antes cuando quería hacer mi primera "in-cursión" o "ex-cursión" por este jardín con esta cita de Enrique Vila-Matas: el arte de asociar ideas y soledades creativas es un arte muy alto, de gran futuro, todavía no muy explorado, per visible."
    Será que los concejales también leen a Vila-Matas, que encima es barcelonés

  5. El Ave dice:

    "Imán" es una transliteración incorrecta del árabe "imam," que es como se debería trannsliterar el término al castellano, y no "imán" como se hace habitualmente. ¡Saludos!

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