Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

en el jardín botánico

En realidad, esto es sólo una prueba (sin fuego)porque no sé si el trabajo, la familia, los amigos y aledaños me dejarán un momento para bajar al jardín. Y además, si es que bajo, todos ellos vendrán conmigo. Porque este no es un jardín cerrado para pocos

Envidia, psicosintaxis y humor

9, 05 de 2005-10-05 de 2005
Aquí me pongo, motivada por la envidia de ver como le cunde a mi amiga Violante, que desde que tiene adsl y media jornada y no la hacen encanecer sus ex-psicoalumnos del año pasado, ha "revifao" que dirían los míos. Y porque blogear engancha. Engancha escribir, y engancha alcahuetear.

Las dos estamos aquí, de hecho, porque encontramos, al azar y sin noción alguna de lo que era una bitácora, la del Mestre Tites , que, para ambas, ha sido nuestro mestre/mentor sin él saberlo. En todo, en el fondo y en la forma. Habíamos dado con un psicoprofesor de secundaria, nosotras que explicamos psicosintaxis a nuestros psicoalumnos.
Pero la psicosintaxis no la inventamos nosotras, lo hizo nuestro amigo Casagrande, nosotras sólo la difundimos.
El punto de partida es que las relaciones oracionales son como las relaciones humanas. Y a partir de aquí, sólo hay que convertir la metáfora en alegoría.
¿Un ejemplo?
El complemento predicativo es ese amigo/novio del que nunca hay que fiarse porque parece que complementa al verbo, pero ¡ay!, a la vez se junta con un nombre.
¿Riesgos?
Que en la oración:
María salió de la reunión encantada.
te digan que encantada es ese complemento que era como el novio de la Vane, que salía con ella y con la pava rubia del 4º A.

Pero son riesgos que hay que correr e, incluso, que agradecer. Desde luego, nosotras no somos de esos profesores que ante tal respuesta se indignan; a nosotras nos hace gracia, y a nuestros alumnos, que no son tan tontos sino tan vagos, también.

De hecho, estoy casi convencida, de que el sentido del humor es uno de los vínculos que más facilitan la tarea docente. Esta semana se ha incorporado un alumno a clase al que conozco desde los doce. Teniendo en cuenta que ha repetido 4º de ESO y 2º de Bachillerato, ya hace ocho años que nos vemos las caras. Aunque tiene apellidos que suenan a vasco, es negro como la noche y mide casi dos metros. El año pasado lo tenía seis horas a la semana en clase y, en literatura, fue Calisto y Don Juan. Ha vuelto esta semana, justico para dormirse en clase porque ha empezado el Ramadán. Y como es musulmán creyente, dice que se levanta a las cinco para rezar. Esta mañana le he devuelto la redacción que entregó a destiempo y que tenía como tema "Las tribus urbanas". Por supuesto él ha comenzado con la retahíla de las senegalesas (mandingas, etc.) y se las ha ingeniado para insertar en el texto estas tres expresiones:"Estoy negro","me pongo negro", "trabajando como un negro".
Como le he hecho alguna corrección, sobre todo de léxico, me ha dicho todo serio, "lo que te pasa, es que no entiendes el humor negro".
Así que le perdono que llegue un poquito tarde, que se duerma en clase, que me diga que no, que lo que pasa es que como baja un poco los párpados, a él se le nota más porque lo blanco del ojo es lo único que se le distingue en la cara. Y, aunque venga de fumar, le dejaré entrar, porque si no, este año, veo que me voy a quedar sin Segismundo.

Comentarios

  1. violante dice:

    ¡Qué buena es la envidia a veces! y cómo me alegro de que hayas rescatado a tu Segismundo, que seguro que no es complemento predicativo pero que necesitará, como el CRV, que le guíes cual preposición.

Agregar un comentario


Recordar datos
¡Un solo click vale!

online